Antihistaminicos

Uso de los antihistamínicos

Los antihistamínicos se usan en el tratamiento de las enfermedades alérgicas provocadas por la histamina, entre las que se pueden citar:

Un antihistamínico puede administrarse por vía tópica (a través de la piel, la nariz o los ojos) o por vía sistémica (por ingestión o inyecciones), según sea la naturaleza de la afección alérgica.

Los antihistamínicos son los medicamentos más usados para evitar los efectos de las reacciones alérgicas y los resfriados.

Diversos autores afirman que, para la tos y congestión nasal asociadas con el resfriado común, los descongestionantes antihistamínicos de primera generación son más efectivos que los más modernos (no sedantes) de segunda y tercera generación. Entre estos antihistamínicos están la difenhidramina (Benadryl), la carbinoxamina (Clistin), la clemastina (Tavist), la clorfeniramina (Chlor-Trimeton) y la bromfeniramina (Dimetane). Sin embargo, existen dudas de que realmente sea conveniente tomar estas sustancias solo por un resfriado.
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